Agua Amarga, de fina y oscura arena
Agua Amarga, (Níjar, Almería), es una pequeña y bien situada aldea marinera, un rincón de cuento que mantiene un carácter agradable y apacible y que, junto a San José y la Isleta del Moro, es uno de los lugares que más ha sabido mantener, pese a su crecimiento, una estética afín a su naturaleza y paisaje.
Para llegar, si venimos desde los aeropuertos de Almería o Murcia, lo mejor es reservar un coche de alquiler en alguna compañía de alquiler de coches como Record rent a car, pues es la mejor garantía para desplazarnos a nuestro aire hasta allí.
Empezamos. Cogemos el desvío de la Venta del Pobre, dirección a Carboneras (N-341), hasta descubrir el cartel de desvío a Agua Amarga que nos adentra de nuevo en el Parque Natural del Cabo de Gata y nos guía hasta la playa. Y si queremos acceder a ella desde Carboneras, las indicaciones son claras, ya que les separan muy pocos km.
Agua Amarga aparece entonces oculta en un paisaje con altos y escarpados acantilados salpicados de calas un espíritu común a las demás ensenadas de la comarca, con forma semicircular cerrada por lomas, puntas o mogotes entre los que la inevitable rambla o barranco de turno ha sedimentado.
El pueblo se encuentra centrado en la cala que se cierra al poniente con la Rambla de Viruegas y el Cerro del Cuartel, y al levante con el barranco del Carril, el Cerro del Embarcadero de mineral y los acantilados que llegan fuera ya del término de Níjar, hasta la punta de la Media Naranja y el faro de Mesa Roldán. Más allá está la gran playa de los Muertos de Carboneras, de fina gravilla blanca, a la que se accede a pie desde el mirador situado junto a la carretera que une Agua Amarga con Carboneras por la costa.
De nuevo ubicados en la playa de Agua Amarga, de fina y oscura arena, con tramos aptos para el baño y otros de incómodo acceso por la abundancia de cantos rodados y escalones, podemos imaginar la línea de costa que lleva hacia el Sur y que nos guiará a un búnker al pie del Cerro del Cuartel y de ahí a la Cala de Enmedio por una vereda que parte del blanquecino farallón repleto de fósiles y cuevas que excavaron los piratas berberiscos.
Luego se puede bordear el cerro de la Higuera hasta el valle de Rodalquilar, frondoso reducto de norias y palmeras de reminiscencia árabe con cala de piedras y puntazos rocosos. Es un litoral formado por calizas arrecifales del final del terciario, claramente diferenciado de los tramos volcánicos del sur del Parque. Ruta de acantilados y horizonte marino para esforzados al que también se accede por el interior, tomando desde La Joya veredas entre cortijadas, canteras y desfiladeros de variada flora y fauna autóctona.
Y para terminar, si queremos, podemos olvidarnos del coche de alquiler y seguir a pie por una serie de calas y barrancos nos llevarán hasta punta Javana y San Pedro.
